Estamos en el ciclo C, en el que
consideramos la Visitación
de María a su prima Isabel. En este último domingo antes de la Navidad , debemos hacer lo
posible para imitar las grandes virtudes que María nos enseña en esta
visita. No es que María vaya a “visitar” a su prima, sino que va a
ayudarla. María se ha enterado por el ángel que su prima Isabel, va a
tener un niño y que está en el sexto mes, y María “marcha” para atenderla.
Quizá nos tenemos que dar prisa para preparar nuestro corazón, si antes no lo
hemos hecho. Hay personas que se apresuran a preparar la navidad en el sentido
de preparar muchas luces y adornos y regalos; pero quizá no han pensado en un lugar
en su casa para poner una imagen del Niño Jesús y sobre todo, lo que es más
importante, un sitio en su corazón.
Hoy María, al llevar a Jesús en su seno,
es portadora de alegría. Así lo expresa Isabel cuando María entra en su casa.
Así lo hace notar el niño Juan que está en las entrañas de Isabel. Estos días
de Navidad son días más propicios para manifestar la caridad, haciendo el bien
a muchos necesitados. Por eso a través de Caritas queremos llevar un poco de
solidaridad a los que no tienen lo necesario para llevar una vida digna.
Entregar nuestra persona a Dios
significa mostrar nuestro amor a Dios. Pero para que sea verdadero, debe estar
unido con el amor al necesitado. Si Jesús vive en nuestra alma, debemos ser
portadores de la salvación, que es ser portadores de fe, de amor y de alegría
para otros.
A la Virgen María la
llamamos “Arca de la nueva alianza”. María llevaba en sí, no sólo unos signos
de alianza, sino al mismo Dios. Aquellos tres meses, que estuvo en casa de
Zacarías e Isabel, tuvieron que ser un chorro de bendiciones celestiales para
aquella familia.
Quizá María es consciente de que aquel
Hijo no la pertenece del todo, sino que es un don de Dios destinado para el
bien de todos. Por eso el misterio de la Visitación es
la realidad del compartir. Nosotros sabemos que recibimos a Jesucristo en
la comunión. El nace de verdad en cada Eucaristía. Le adorAmos de verdad; sin embargo sintámonos con la misión de
expresar esa alegría porque Cristo vive con nosotros y nos da la salvación. No
podemos dejar de expresarla hacia otros.
Como dice el sacerdote al acabar la
misa: <<Ite, missa est>>, pone en relación lo celebrado hoy con la
misión de la Iglesia en el mundo. Misión que nace de lo celebrado y que nos
lleva a recordar el apostolado que tiene que realizar todo cristiano llevando a
los familiares y a las personas con las que se encuentra por el camino la buena
nueva de Jesús hacia los más pobres y desfavorecidos.
En estos días quizá damos regalos y nos
olvidamos de dar algún regalo al Niño Jesús que nace. El mejor regalo es
nuestro corazón, es toda nuestra persona.
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