Los padres cuyos hijos QUIEREN que sean bautizados
tienen una doble obra que hacer, tanto en lo que se refiere a examinarse a sí
mismos, como en cuanto a dar instrucciones fieles a sus hijos.
1.
El
bautismo es un rito muy sagrado e importante, y su significado
debe comprenderse íntegramente. El bautismo significa arrepentirse del pecado e
iniciar una nueva vida en Cristo Jesús. No debe haber prisa para recibir
este rito. Deducid el precio tanto los padres como los hijos, al consentir en
que vuestros hijos sean bautizados, los padres os comprometéis solemnemente a
ser fieles encargados para con estos hijos, a guiarlos en la edificación de su
carácter. Os comprometéis a cuidar con interés especial a estos corderos del
rebaño, a fin de que no ofendan la fe que van a profesar.
2.
Debe
darse una instrucción religiosa a los niños desde sus más tiernos años. No debe
hacerse con un espíritu de condena, sino con un espíritu alegre y feliz. Las
madres necesitan estar en guardia constantemente, evitando que la tentación
llegue a los niños de forma que no la
reconozcan. Los padres han de proteger a sus hijos con instrucciones sabias y satisfactorias.
Como los mejores amigos de estos seres inexpertos, deben ayudarles en la obra
de vencer, porque para ellos el ser victoriosos significa todo. Deben
considerar que sus amados hijos que están tratando de hacer lo recto son los miembros
más jóvenes de la familia del Señor, y deben sentir intenso interés por
ayudarles a andar rectamente en el camino de la obediencia.
Con
amor, deben enseñarles día tras día lo que significa ser hijos de Dios y
entregar su voluntad en obediencia a él. Enseñarles que la obediencia a Dios
entraña la obediencia a los padres. Esta debe ser una obra de cada día y hora.
Padres, vigilad, vigilad y orad, y haced de vuestros hijos vuestros compañeros.
Cuando llega el período más feliz de su vida, y en su corazón, aman a Jesús y
desean ser bautizados, obrad fielmente con ellos. Antes que reciban el rito,
preguntadles si es su primer propósito en la vida trabajar para Dios. Entonces
explicadles cómo hacerlo desde el principio. Las primeras lecciones significan
mucho. Con sencillez, enseñadles a prestar su primer servicio a Dios.
Presentadles esta obra de la manera que haga más fácil su comprensión.
Explicadles lo que significa darse al Señor, hacer exactamente lo que su
Palabra indica, bajo el consejo de padres cristianos. Después de trabajar
fielmente, si estáis convencidos de que vuestros hijos comprenden el
significado de la conversión y el bautismo, y de que son verdaderamente
convertidos, sean bautizados. Pero repito, ante todo preparaos a vosotros
mismos a fin de actuar como fieles pastores para guiar sus pies inexpertos por
la senda estrecha.
3. Dios debe obrar en los padres para que ellos puedan dar a sus hijos un buen ejemplo de amor, educación y humildad cristiana, y así de una entrega completa del yo a Cristo. Si consentís en el bautismo de vuestros hijos y luego los dejáis hacer como ellos quieran, no sintiendo el deber especial de mantener sus pies en el camino recto, vosotros mismos sois responsables si pierden la fe, el valor y el interés en la verdad.
3. Dios debe obrar en los padres para que ellos puedan dar a sus hijos un buen ejemplo de amor, educación y humildad cristiana, y así de una entrega completa del yo a Cristo. Si consentís en el bautismo de vuestros hijos y luego los dejáis hacer como ellos quieran, no sintiendo el deber especial de mantener sus pies en el camino recto, vosotros mismos sois responsables si pierden la fe, el valor y el interés en la verdad.
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